
La ecografía ha demostrado ser una técnica tan eficaz e incluso mejor que la Resonancia Magnética en la formación de imágenes. En el ámbito del suelo pélvico supone un avance para valorar correctamente al paciente y poder evaluar los resultados de los tratamientos que aplicamos. Nos permite valorar a tiempo real el movimiento de la musculatura de suelo pélvico, realizar ejercicios abdominoperineales de manera guiada, precisa y segura, y comprobar la posición que tienen las vísceras dentro de la pelvis (vejiga y uretra, vagina y útero, recto y ano).
Dentro de la valoración ecográfica, podemos dividir distintas zonas de valoración, entre ellas:
- Abdominal
- Competencia de la musculatura profunda y superficial ante esfuerzos como una tos, subir la cabeza etc..
- Valorar la diástasis abdominal (distancia entre rectos, generalmente postparto)
- Valorar el control motor y reeducación de la funcionalidad de la musculatura
- Transabdominal
- Residuo postmiccional
- Medición del detrusor, endometrio en las diferentes fases del ciclo menstral…
- Reacción de suelo pélvico ante diferentes acciones (elevación una pierna, trabajo abdominal, hipopresivos, aumento de presión-Valsalva…)
- Visualización de Vejiga, útero, recto
- Distensión rectal
- Transperineal
- Ángulo anorectal.
- Reacciones del suelo pélvico (contracción-relajación)
- Posición visceral.
- Prolapso de órganos pélvicos… (cuantificación)
- Movilidad uretral
Gracias a la fisioterapia de suelo pélvico tenemos varias estrategias y métodos de tratamiento, pero no todas van a utilizarse igual con los pacientes, gracias a la ecografía podemos individualizar cada técnica y así conseguir la mayor efectividad posible según el paciente.
Además al tener una imagen en tiempo real, nos puede servir como BIOFEEDBACK hacia el paciente para que aprenda a contraer/relajar, a conocer cómo se comporta ante diferentes estímulos…
Posibles patologías a tratar:
- Incontinencia urinaria de urgencia, esfuerzo o mixta.
- Disfunciones sexuales
- Incontinencia anal: fecal, gases o ambas.
- Dolor pélvico crónico: dolor en la esfera pélvica, dismenorrea, endometriosis, síndrome de dolor miofascial.
- Vaginismo: imposibilidad de introducir algún objeto en la vagina por dolor, ya sea inspección ginecológica, penetración, tampón o copa menstrual…
- Dispareunia: dolor antes, durante o después de mantener relaciones sexuales, exista o no penetración.
- Prolapso de órganos pélvicos: descenso de órganos pélvicos con respecto a su posición normal, la sensación puede ser pesadez, bulto en vagina, infecciones recurrentes de orina o candidiasis.
- Recuperación postparto: perineal y abdominal (diástasis de rectos).
- Preparación para el parto: Toma de contacto, propiocepción y autoconocimiento para prevención de complicaciones después
